lunes, 17 de enero de 2011

Beata Eusebia Palomino (1899-1935) La bienaventuranza de los pequeños La vocación de una Hija de María Auxiliadora

Es María Auxiliadora quien desde el primer encuentro marca la historia vocacional de Eusebia, como ella misma narra: “Un domingo en que salíamos de la iglesia de los jesuitas (la famosa Iglesia de la Clerecía en Salamanca) adonde habíamos ido a oír un sermón con muchas otras chicas, vi pasar una procesión y pregunté qué procesión era. Me dijeron que era María Auxiliadora que salía de la casa de los salesianos. Entonces esperé para verla. Cuando llegó al sitio donde yo estaba, la colocaron delante mío y al ver a María Auxiliadora yo me sentí atraída hacia ella. Me puse de rodillas y con mucho fervor le dije: “Tú sabes, Madre mía, que lo que yo deseo es agradarte, ser siempre tuya y hacerme santa”. Y eso lo dije con tanto fervor que las lágrimas corrían por mis mejillas. “Tu sabes, Madre mía, que si yo pudiera y tuviera dinero entraría en alguna casa y me haría religiosa para servirte mejor, pero soy pobrecita y no tengo nada”. Pero en mi interior sentía algo muy grande; el consuelo y la satisfacción que experimentaba me hacían derramar lágrimas abundantes. No habían transcurrido ni siquiera quince días de este hecho cuando me encontré donde las salesianas y, al entrar, la portera Sor Concepción Asencio nos acompañó a la capilla. Allí me encontré con María Auxiliadora y al verla sentí una cosa muy grande que yo no puedo explicar y caí de rodillas a sus pies. Entonces sentí en mi interior que me decían: “Es aquí donde yo te quiero”. Las Hijas de María Auxiliadora deciden pedirle colabore con la comunidad. Eusebia acepta de muy buena gana e inmediatamente comienza su trabajo: ayuda en la cocina, acarrea leña, se preocupa de la limpieza de la casa, extiende en el grande patio la ropa lavada, acompaña el grupo de estudiantes a la escuela de estado y atiende a otros encargos en la ciudad.

El deseo secreto de Eusebia de consagrase enteramente al Señor enciende y sustancia ahora más que nunca toda oración suya, cada una de sus acciones. Dice: “Si cumplo con diligencia mis deberes le daré gusto a la Virgen María y lograré un día ser hija suya en el Instituto”. No se atreve a pedirlo, por su pobreza y falta de instrucción. No se juzga digna de una gracia semejante: “La Congregación es tan grande”, piensa. Pero la Superiora visitadora, a la cual se confía, la acoge con bondad maternal y la tranquiliza: “No te preocupes por nada”. Y con gusto, en nombre de la Madre general, decide aceptarla.

La envían a la casa de Valverde del Camino, pequeña ciudad que en ese entonces cuenta con 9.000 habitantes, situada en el extremo suroeste de España, zona minera de Andalusía hacia el confín de Portugal. Las chicas de la escuela y del oratorio, en el primer encuentro, no esconden cierta desilusión: la nueva hermana luce más bien insignificante, es pequeña y pálida, no brilla por hermosura, tiene manos gruesas y, además, trae un feo nombre. Eusebia goza al “hallarse en la casa el Señor todos los días de su vida”. Es ésta la situación “regia” por la cual se siente honrado su espíritu, que habita las esferas más altas del amor. Las pequeñas que frecuentan la casa de las hermanas quedan captadas empero muy pronto por sus narraciones de hechos misioneros, o de vidas de santos, o de episodios de devoción mariana, o de anécdotas de la vida de Don Bosco, que ella recuerda gracias a una memoria feliz y sabe presentar en forma atrayente e incisiva y con la fuerza de un sentir convencido y de una fe sencilla. A las pequeñas se juntan, poco a poco, las adolescentes más pilluelas, luego las mayores más críticas y exigentes, que perciben junto a esa monjita la irradiación de una realidad desconocida. Y se habla ya en forma explícita de santidad, también fuera del oratorio. Al patio entran, y se detienen con abierto interés, también los padres de las oratorianas, otros adultos, después los jóvenes seminaristas buscando consejos. Algunos años más tarde muchas de esas chicas se encontrarán entre las postulantes de las Hijas de María Auxiliadora en Barcelona-Sarriá. Y a madre Covi, la Inspectora que, sorprendida por tantas vocaciones, pregunta: “¿Qué pasa en Valverde?”, contestarán que hay un cocinera con el asma que a las chicas les cuenta unos cuentos hermosos. Más tarde serán también sacerdotes los que acuden a esta humilde hermana desprovista de doctrina teológica, pero con el corazón rebosante de la sabiduría de Dios. A estas alturas es todo un florecer de hechos y anécdotas que corren de boca en boca. Seminaristas, hermanas, sacerdotes, chicas iban a consultar acerca de su porvenir a Sor Eusebia mientras ella extendía en el huerto la ropa que acababa de lavar, o pelaba en la cocina las papas. Y ella tranquila aconsejaba, predecía el futuro, animaba una vocación auténtica, desalentaba una falsa. Y a quien le preguntaba cómo supiera estas cosas, contestaba con una frasecita que Don Bosco había repetido muchas veces: “He soñado”.

Todo, en Sor Eusebia, refleja el amor de Dios y el fuerte deseo de hacerlo amar: sus jornadas laboriosas son de ello transparencia continua, los temas preferidos de sus conversaciones lo confirman . En primer lugar el amor de Jesús por todos los hombres, que la Pasión de Él ha salvado. Las santas Llagas de Jesús son el libro que Sor Eusebia lee cada día y al cual se inspira en forma didáctica a través de una pequeña sencilla “corona” que a todos aconseja. En sus cartas de vuelve apóstol de la devoción al Amor misericordioso según las revelaciones de Jesús a Santa Faustina Kowalska. El otro “polo” de la piedad vivida y de la catequesis de Sor Eusebia está constituido por la “auténtica devoción mariana” enseñada por San Luis M. Grignon de Montfort. Será ésta el alma y el arma del apostolado de Sor Eusebia durante todo el arco de su breve existencia. Destinatarios chicas, jóvenes, mamás, seminaristas, sacerdotes.

Cuando, al inicio de los años ‘30, España está entrando en los espasmos de la revolución causada por la rabia de los sin-Dios votados a la destrucción de la religión, Sor Eusebia no duda en llevar a las últimas consecuencias su principio de “disponibilidad”, lista a despojarse literalmente de todo. Se ofrece al Señor como víctima por la salvación de España, por la libertad de la religión. La víctima es agradable a Dios.

25 AÑOS DE CANILLITAS CON DON BOSCO

En un 8 de diciembre, Don Bosco recibe y descubre su vocación de trabajo con la juventud más necesitada. Fue de una manera providencial. Mediante un encuentro y un diálogo se inicia una misión impresionante, que luego se extiende por el mundo entero y que está durando por siglos.

La Virgen, Don Bosco, un muchacho llamado Bartolomé… Así nace, en una sacristía, un plan maravilloso para la juventud del mundo entero.

Nace una pedagogía: la pedagogía del encuentro, del diálogo, del ver lo positivo, del amor, de la oración, del proceso.

Aquí, Don Bosco comienza a ser el padre y maestro de la juventud…

Algunos hechos de estos 25 años.

Es bueno recordar, hacer memoria de algunas de las cosas sucedidas en aquellos comienzos.

Es nuestra Historia, ese historia de cosas pequeñas pero que son grandes para el Señor.

El 8 de diciembre de 1985, un grupo de jóvenes comprometidos del Centro Juvenil María Auxiliadora de Santo Domingo, habiendo descubierto su vocación de servicio, inician el proceso de acompañamiento con un grupo de niños trabajadores, abriendo un centro llamado “Canillitas con Don Bosco”. Una manifestación de que la pastoral juvenil es el mejor campo para el cultivo de la vocación de los jóvenes.

Un montón de niños que cada mañana salían por las calles a trabajar: maniceros, pambolitas, canillitas… Era el grito de un mundo infantil excluido, que necesitaba de la generosa solidaridad de los demás.

Un carisma salesiano, presente en aquellos barrios, deseoso de encarnarse en estos ambientes de Guachupita, la Ciénaga, los Guandules, el Caliche, 27 de Febrero… donde era necesario construir el Reino de Dios.

El primer encuentro: trecientos canillitas que nos desbordaron y no sabíamos qué hacer con ellos, nos quedamos sorprendidos. La figura de Don Bosco se paseó entre ellos y todos se quedaron admirados.

En Hainamoza fue el primer campamento: ilusión, aventura, comienzo de un proceso. Desde el primer momento se manifiesta la Providencia y, milagrosamente, aparece el dinero para esta actividad…, estábamos sin nada.

Tres jóvenes del Centro Juvenil se deciden a quedarse con Canillitas Don Bosco y trabajar a tiempo completo, ellos fueron Gisela, Mariano y Tony.

La visita de Joselito a ni oficina es uno de tantos hechos que van marcando el camino. Era un niño de la calle que buscaba un lugar para dormir y no había respuesta para él. Un diálogo con él, los interrogantes planteados, y Rafelo, un joven salesiano cooperador, lo acoge en su casa aquella noche…

Carmenchu nos hace famosos en el Listín Diario con sus artículos y reportajes… Doña Luchy, conocida como mamá Luchy, empieza a abrirnos puertas… Fernando Casado da un concierto de Criollas… Aparecen los amigos…

Nos conceden participar en una sesión del Senado de la República. La voz de los niños resuena entre los parlamentarios. Los muchachos, en una forma muy clara, exigen sus derechos… todos se quedan sorprendidos de la valentía con que hablan.

Luego de un buen tiempo los Canillitas tienen su casa, fue obra de la generosidad de mucha gente. El Señor Cardenal recibe su carnet de canillita. El Rector Mayor, Don Egidio Viganó, nos visita y comparte con nosotros.

Seguimos creciendo y nacen nuevos centros para atender a otros tantos muchachos y muchachas en otros barrios, y aquella semilla se convierte en el árbol de Muchachos y Muchachas con Don Bosco.

También aparecen un montón de dificultades, escaseces, críticas y oposiciones, mediocridades… Estas han sido las cruces de cada día y que provocaban la tentación de dejarlo todo. Pensar en el sueño de los 9 años de Don Bosco es reconfortante, ayuda a comprender que los lobos y las fieras no faltan en el camino…

Y detrás de todo esto cientos de niños y cientos de educadores con nombres propios… Les puedo decir:¡Es una Historia muy hermosa…!

Algunos testimonios.

El encuentro del día 5 de diciembre, con cientos de ex-canillitas, ha sido algo maravilloso. Había un buen grupo de aquellos que fueron los primeros y con ellos pudimos celebrar la aventura de aquellos comienzos.

Sus testimonios nos hicieron comprobar los abundantes frutos alcanzados como consecuencia de una serie de programas realizados a lo largo de estos años.

Carlos Ml. Guzmán

Carlos nos dice: “En mi acogida encontré personas que considero ángeles que Dios envió para mi, que fueron grabando en mi: amor, paz, convivencia, alegría, fe para ser lo que soy hoy.

Soy Lic. en Mercadeo y mi trabajo de grado obtuvo el premio Cardenal Beras con el cual gané una beca en Maestría en Gerencias Modernas.

Hoy me desempeño como profesor en la Universidad y también trabajo en el área de ventas de las Empresas Rafael Rivas S.R.L.”

Ericson O. Villa Reynoso

Ericson comenzó a los nueve años a limpiar zapatos. Nos dice: “Pero toda mi vida cambió, pues un día caminaba por las calles vendiendo pan bolitas y me abordó un joven llamado Romano y me hizo la invitación para participar en Canillitas con Don Bosco, un Centro formado por un sacerdote llamado Juan Linares y unos jóvenes del Centro Juvenil María Auxiliadora.

Con este proyecto llegó una esperanza a mi vida pues allí se me brindó alegría, afecto, confianza, educación. Esto provocó en mi una alegría diferente; nos enseñaron juegos y otras cosas, yo me sentía como en el paraíso, nunca imaginé eso para mi, jugar futbol en un gran patio, jugar pelota en equipos, jugar basquetbol en la cancha; si peleábamos nos apartaban y nos corregían con amor; esto era algo grandioso… Siempre he pensado y estoy seguro que el Proyecto Canillitas cambió mi vida, le dio otra dirección.

Pude entrar en ITESA y también en el INFOTEP, convirtiéndome en mecánico de autos, llegando a trabajar en los mejores talleres del país. Luego en la universidad hice la carrera de Contabilidad y hoy trabajo en una prestigiosa empresa.

De verdad les digo, como adulto que soy, casado por la Iglesia católica, con una carrera profesional y padre de dos hijos, que su entrega y esfuerzo no fue en vano, valió la pena; algunos, tal vez, no lo aprovecharon como debió ser, pero la mayoría sí; el fin por el cual Don Bosco quería llevar a los jóvenes se cumplió y se cumple, que seamos Buenos Cristianos y Honrados Ciudadanos”.

Lorenzo Martínez

Este es parte del testimonio de Lorenzo quien en el Encuentro de Ex-canillitas mostró un video preparado por él, recogiendo interesantes actividades de los 25 años:

“En Canillitas con Don Bosco me recibieron con todo lo que para mí fue algo parecido a un paraíso: con nuevos amigos, un patio inmenso de juego, actividades artísticas, formación en valores y al final una merienda que nos reconfortaba.

Para mi este espacio fue la mejor alternativa a la de mi barrio, donde la delincuencia y la drogadicción eran los iconos que aparentaban ser la salida de la penuria. Sin embargo en Canillitas encontré un espacio donde recrearme y crecer integralmente, lo cual era mi mayor motivación. También tuve la oportunidad de hacer mi Primera Comunión y me iba formando en la dimensión espiritual.

En el P. Linares pude ver un modelo a seguir para ir en el camino de la santidad. En él vi reflejada la figura de Don Bosco en vida, por ello decidí entrar en el seminario para ser sacerdote, donde conocí al P. Rafael Fernández quien es otro reflejo del espíritu salesiano en mi vida. Luego de dos años tuve que salir pues mi familia me necesitaba con ellos.

En ITESA me gradué de Perito en Informática. Fue tal mi esfuerzo que me llena de orgullo decir que entre más de 60 compañeros, con mayor formación previa y mayores posibilidades económicas, recibí el mérito de ser el estudiante más sobresaliente de mi promoción.

Como agradecimiento a todo lo que he recibido estoy dando lo mejor de mi, donde quiera que me necesitan.

Que Dios bendiga a Canillitas con Don Bosco y a todos los que lo forman”.

Yo quiero dar gracias a Dios por todo esto

Quiero que renovemos nuestra vocación de servicio a los muchachos para seguir adelante y dar lo mejor de nosotros con generosidad…

La alegría debe ser nuestra característica, el optimismo nos debe acompañar siempre y la ilusión nos hará trabajar cada día más y mejor.

Felicidades a canillitas con Don Bosco, por sus 25 años.

Juan Linares

martes, 14 de diciembre de 2010

VISITA DEL MINISTRO DE CULTURA DE LA REPÚBLICA DOMINICANA A VALDOCCO

TURIN, Italia.- El Ministro de Cultura de la República Dominicana, José Rafael Lantigua, realizó una visita especial a los lugares de origen de la orden de los salesianos, en esta ciudad italiana, rindiendo homenaje de esta manera a la obra fundada por San Juan Bosco, en 1859, de la que se cumplieron ya 150 años.

Lantigua visitó, en compañía de su esposa, Miguelina Hernández de Lantigua, la Basílica de María Auxiliadora, templo construído por Don Bosco, así como las diferentes dependencias de la casa, que conserva la recámara del fundador de la Sociedad Salesiana, sus manuscritos, ornamentos, pertenencias y ambiente donde vivió y creó su importante labor pastoral.

Igualmente, visitó la tumba de Don Bosco, Domingo Savio y la Madre María Mazzarello, con la cual el fundador de la sociedad salesiana fundara, en 1872, las Hijas de María Auxiliadora. También, la capilla Pinnardi y la Iglesia de San Francisco de Sales.

Lantigua fue recibido por el padre Franco Assom, vicerrector de la Basílica de María Auxiliadora, quien orientó al visitante sobre los distintos espacios donde se desarrolló la obra misionera de San Juan Bosco en Valdocco.

El visitante quedó sorprendido por la cantidad de libros que escribiera Don Bosco, sobre diferentes temas, pero especialmente analizando aspectos de la cultura religiosa y la Biblia, ejemplares de los cuales les fueron mostrados, muchos de ellos con anotaciones del sacerdote italiano, nacido en Turín, en 1815 y fallecido en la misma ciudad el 31 de enero de 1888.

Durante su visita, el Ministro de Cultura fue recibido por el Rector Mayor de la Orden Salesiana, el P. Pascual Chávez Villanueva, noveno sucesor de Don Bosco, quien dirigía en ese entonces el encuentro de los más de 90 obispos y 2 cardenales pertenecientes a la Congregación Salesiana.

Días después de la visita del Ministro Lantigua, el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo, junto a unos 55 sacerdotes dominicanos, que se dirigían a participar en la clausura del Año Sacerdotal en Roma, ofició una misa solemne en la Basílica de María Auxiliadora, de Turín, frente a la tumba de Don Bosco.

“Ha sido una experiencia espiritual gratificante y hermosa, un verdadero sueño acariciado desde la juventud”, declaró el Ministro de Cultura al concluir su visita a la Casa Madre de los Salesianos en Turín.

“Los salesianos han realizado una obra pastoral extraordinaria en la República Dominicana, desde hace más de siete décadas, conforme el carisma de Don Bosco de servir a la formación de la juventud y educarla en valores, lo que convierte a esta orden religiosa en un verdadero patrimonio cultural y religioso de la nación dominicana”, declaró Lantigua a periodistas italianos.

Agregó que se siente parte de la orden salesiana, porque “en ella me formé y de muchos sacerdotes santos, de venerada memoria, algunos de ellos aún activos en mi país, recibí lecciones humanísticas y cristianas que son las que norman mi vida familiar y como hombre público”.

Lantigua agradeció las esmeradas atenciones que recibiera durante su visita al principal centro salesiano del mundo, adonde acuden personas provenientes de los más de 170 países donde actúan los sacerdotes de la Orden Salesiana.

El Ministro de Cultura dominicano forma parte del carisma salesiano, a cuya formación se debe, según ha declarado en varias ocasiones. En 1969, fundó en la ciudad de Moca, junto al Padre Juan Miguel Vicente y un grupo de jóvenes, el Centro Juvenil Don Bosco, existente aún 40 años después. Previamente, había realizado labores salesianas al servicio del entonces padre Fabio Mamerto Rivas, que luego sería obispo de la diócesis de Barahona, y el padre Ramón Alonso, hoy rector de la Universidad Católica de Santo Domingo.

Gracias – P. Vandor

Me llamo Arelys de la Mercedes Cruz, vivo en Esperanza, Cuba.

El 25 de agosto del 2005 se me realizó un trasplante de riñón. Después de 5 días, a causa de una parálisis hepática empieza el rechazo y con ello varias otras complicaciones: un trombo, con parálisis y la inmovilidad que generó escaras, alta presión, edema pulmonar: estaba en el umbral de la muerte. Los doctores y Dios me salieron de paso! Comenzaron las hemodiálisis, me atacó una bacteria en el torrente sanguíneo, me aislaron pasándome desde terapia intensiva a intermedia, y recíprocamente.

En este ambiente me visita el P. Guillermo García que me trae una estampa del P. Vandor y una oración. Desde aquel momento me sentí consolada espiritualmente y en su compañía.

Mi hermano, que no es creyente, pero que no me dejaba y sufría, me leía la oración y me decía: “pídele al viejito, mira que belleza. Dice: ¡Señor si tu lo quiere yo también!” y continuaba. “que ella pueda salir de aquí, aun cuando ha perdido el trasplante!. P. Guillermo me visitó varias veces y me administró la Unción de los enfermos.

El 25 de octubre lo cirujanos y nefrólogos deciden extraer el riñón trasplantado. Me hacen un ultrasonido y descubren que el riñón está funcionando. Inmediatamente me suministran los medicamentos del trasplante y con ellos inicia la mejoría. Dejo el hospital el 3 de noviembre del mismo año. Pesaba 95 libras.

Pasaron 5 años, peso el doble y no he tenido necesidad de ingreso por causas o secuelas que me puedan afectar.

Gracias P. Vandor.

P. VALENTIN VIGUERA, SDB Asistente General de la Orden de la Visitación, hermanas de clausura.

El año pasado estuvo por nuestras tierras caribeñas el P. Valentín Viguera, “asistente general” de las monjas de clausura de la Visitación fundadas hace 400 añs por San Francisco de Sales, Santo en el cual se inspira Don Bosco para fundar la Congregación Salesiana. Con relación a tal acontecimieto accedió a concedernos desde la casa Generalicia de Roma una entrevista para el Boletín Salesiano.

B.S.- Háblenos un poco de la Orden de la Visitación

Por lo pronto le diré que son monjas de clausura y que han celebrado este año los cuatrocientos años de fundación. Dicho esto, comprenderá que se parecen poco a los salesianos o a las salesianas, que somos de vida activa y que acabamos de celebrar 150 años de fundación.

Las visitandinas fueron fundadas por S. Francisco de Sales y Sta. Juana Francisca de Chantal, en Annecy (Francia). Francisco de Sales era de noble familia y obispo y la baronesa de Chantal era madre de cuatro hijos y viuda.

Esta Orden está establecida un poco en el mundo entero pero no se puede comparar a la familia salesiana con tantísimas casas y tantos religiosos y religiosas. No obstante hay 160 monasterios, 56 de los cuales en América y precisamente dos en la República Dominicana: La Enea en Higuey y Puerto Plata.

B.S.- Quién es el responsable de elegir al visitador de las Hermanas de la Visitación y por qué un salesiano?

Las monjas son autónomas y no tienen una superiora general ni depende de ninguna congragación masculina. Por eso la Santa Sede nombra un “asistente general” para que actúe como intermediario entre el Vaticano y la Orden así como entre los distintos monasterios de la Visitación. En los últimos 20 o 30 años han sido siempre padres Jesuitas. Por primera vez, en el año 2006, ha sido nombrado un salesiano.

B.S.- Por qué cree usted que fue elegido para ser el visitador de una orden de clausura?

La Santa Sede se dirige al Rector Mayor de los salesianos y es éste es el que propone una persona al Vaticano que lo nombra libremente. ¿por qué yo? No sabría responder. Es verdad que yo había escrito diversos libros sobre San Francisco de Sales, conozco bien sus obras y he sido confesor del monasterio de Sevilla en España. ¿Es esto suficiente? No soy el único. El Rector Mayor podría haber presentado otros nombres pero, sin hacer muchos análisis, digamos que esta ha sido la voluntad de Dios. Uno de los lemas propios de San Francisco de Sales es “nada pedir y nada rechazar”. Y puesto que yo no lo pedí, tampoco lo he rechazado: he visto en ello la voluntad de Dios, y eso es suficiente.

B.S.- Cuál es el trabajo que Ud. desempeña siendo visitador de las Hermanas?

El nombramiento dice “asistente”, es decir, no el superior, sino el que acompaña. Es el Padre que acompaña la vida de los distintos monasterios y de las Hermanas, que hace de lazo de trasmisión entre cada monasterio y el Vaticano, y viceversa. Esto no significa que los monasterios no tengan acceso directo al Vaticano, ni mucho menos. Yo les “asisto”. Visito los monasterios, presido las asambleas federales -19 en total- trato de ayudarles en la medida de mis posibilidades etc. Lo más importante es estar cercano.

B.S.- Cómo se siente usted realizando este servicio a la Iglesia?

En mi larga vida salesiana he servido siempre a la Iglesia, ya sea en el servicio propio de la Congregación, ya sea en servicios en estructuras diocesanas: he sido párroco, arcipreste, Vicario General, director espiritual de seminario diocesano, profesor de teología en centro interdiocesano etc. Lo importante es ser útil en el servicio que la Iglesia te pida. ¿Cómo me siento? Pues muy bien, muy a gusto, haciendo cada día lo que el Señor me pide. Uno se siente a gusto cuando hace lo que le gusta: pues ese es mi caso, me gusta servir a la Iglesia en lo que ella me pida.

B.S.- Cuáles son los retos más importantes que tiene que afrontar siendo encargado de visitar tanto monasterios a nivel mundial?

No muchos. Digamos que el primero es el idioma. En la mayoría de los casos no encuentro problema ya que puedo hablar directamente con 130 monasterios en su propia lengua. Me quedan unos 30 de idiomas bastantes dificiles en los que necesito traductor. En estos casos se resuelve la comunicación elemental de conferencias y encuentros comunitarios. Pero se pierde el diálogo personal, la intimidad, la comprensión de algunos problemas propios de la cultura etc.

Por lo demás, pocos o ningún problema: clima, horario, comidas etc. no cuentan. El resto, a pesar de las grandes diferencias culturales, es como un salesiano en cualquier parte del mundo: siempre se encuentra en su casa porque el modelo de vida salesiana sigue siendo Valdocco. Algo así ocurre en la visitación: se vive como en Annecy en tiempos de San Franciscio de Sales.

B.S.- Cómo están las vocaciones en la Orden de las Hermanas de la Visitación?

No es muy diferente a la situación de toda la Iglesia. En pocas palabras se pueden decir que el viejo continente europeo es cada día más viejo: muchas Hermanas mayores y muy pocas vocaciones. América, en general, representa hoy el punto medio de la Iglesia: hay vocaciones y algunos monasterios ayudan a otros más debilitados de Europa. Este año se ha fundado un monasterio en la República de El Salvador y otro en Colombia. Ha sido también Colombia quien ha fundado incluso en Corea. El futuro inmediato se encuentra en Africa y Oriente: muchas vocaciones, un deseo ardiente de consagrarse a Dios y de expandirse en esos vastos continentes. Ahora estamos estudiando nuevas fundaciones en Africa y extremo Oriente.

B.S.- Durante su visita a Las Antillas, ¿cuál fue su impresión con la visita a los monasterios que existen en nuetro país? ¿existen otros en Cuba y Puerto Rico?

Creo que fue en el año 78 cuando visité la obra salesiana de este País: prediqué ejercicios espirituales a salesianos, salesianas, cooperadores etc.. Cuando volví hace unos años, encontré bastante cambiado el país, más desarrollo, más bienestar etc.

Los monasterios son una delicia. Ni que decir tiene que nuestras Hermanas viven con dificultades económicas: los dos monasterios se están construyendo poco a poco y, para eso, hace falta mucha plata. Trabajan mucho y viven entregadas a la oración: ora et labora es el clásico lema de la vida monacal. Pero vivven con gran alegría su consagración a Dios y su vida contemplativa.

Por el momento no hay monasterios ni en Puerto Rico ni en Cuba. ¿los habrá algún día? ... ¿Y por qué no?... Dejemos que sea Dios quien lo decida, seguro que no se equivoca.

B.S.- Otras ideas que quiera comunicar acerca de su papel como visitador de las Hermanas

Dado que acabamos de celebrar el IV centenario de la fundación, le diré que ha sido un año de acción de gracias al Señor y un año de bendiciones. Externamente se ha celebrado una multitud de actos en casi todos los países: destacaría, por ejemplo, el de Annecy y el de Paris, éste último en la catedral de Notre Dame, llena de fieles, y bajo la presidencia del cardenal y diversos obispos. Pero así se ha celebrado en muchos lugares.

Una de las cosas más entrañables tal vez haya sido que, durante este año, las monjas de la visitación desarrollan su vida contemplativa en el minúsculo monasterio del Vaticano. También han vivido un año jubilar y, recientemente, han recibido una carta personal del papa Benedicto XVI.

Las Hermanas procuran estar al día a la hora de la comunicación. Hay en distintos países sitios y páginas Web que hablan de la vida de los monasterios, de la vocación, de los fundadores y, en definitiva, de los valores de una vida trascendente y de una llamada a la santidad hecha por Dios para todos los bautizados. De manera muy particular difunden la devoción al Corazón de Jesús. Durante el año las Hermanas han renovado su fidelidad a los santos Fundadores, han profundizado en el estudio de sus obras –y también han difundido sus libros- pero, sobre todo, han visto que han llegado nuevas vocaciones a sus monasterios. Es toda una experiencia de vida y de santidad.

Hasta que no se unen pensamiento y propósito, no hay logro inteligente

P. José Pastor Ramírez, sdb

Distinguidos lectores del Boletín Salesiano, ya arribamos a la cuarta entrega de la serie de artículos “una persona es lo que piensa”. En esta oportunidad les invito a considerar dos aspectos: “pensamiento y propósito”. Nuestra hipótesis es que hasta que una persona no logra “unir pensamiento y propósito, no hay logro inteligente”. Podremos ser productores de ideas estupendas, pero hasta que éstas no se materializan, no obtendremos los logros deseados que en último término buscan dar sentido a la propia vida.

El padre de la Logoterapia, Viktor Frankl, decía muy acertadamente: “en la sociedad del bienestar una buena parte de la población posee medios económicos, pero carece de medios vitales; tiene de qué vivir, pero su vida carece de un porqué, de un sentido, de un propósito”. Lo más honrado que podemos hacer las personas es buscar el sentido que da razón a nuestro vivir. No cerrar ninguna puerta. No desechar ninguna llamada. Estar abiertos a todo y a todos.

Cada persona ha de concebir un propósito legítimo en su corazón y lanzarse a realizarlo, hacer de tal propósito el punto central de su pensamiento. La formadora y asesora personal y de equipos Monika Gruhl en su libro: “El arte de rehacerse: la resiliencia” sostiene que las personas que saben unir pensamiento y propósito concentran su energía en imaginar los resultados deseados, en activar recursos, en obtener mejoras y avances. Acceden a nuevas perspectivas y amplían sus márgenes de actuación. Los problemas para ellos se convierten en tareas y retos.

Concentrar las fuerzas del pensamiento en el objetivo propuesto es fundamental. El Maestro de Nazaret, Jesús, en su preocupación por hacer realidad el proyecto del Padre, lanza a sus seguidores a construir su Reino. Invita continuamente a centrar el pensamiento en metas bien definidas, como por ejemplo: “Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian” (Lc 6, 27-28), “vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura (Mc 16,15). A los doce les dio unas instrucciones muy precisas: “…diríjanse a las ovejas perdidas de la casa de Israel. …proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios. No procuren… alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón. …En la ciudad o pueblo que entren, infórmense de quién hay en él digno, y quédense allí hasta que salgan” (Mt 10, 5-11). Jesús mismo acepta la propuesta del Padre, la hace suya, se lanza a realizarla y siempre tiene este propósito como punto central de sus pensamientos.

Victor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido” sostiene que: “no hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la conciencia de tener una tarea en la vida". Sin un propósito concreto, nada tiene sentido.

El sentido es con uno mismo y con los demás, éste a su vez genera un compromiso entre quien ejerce liderazgo y las personas que se ven involucradas con el propósito, lo que construye un sentido de propósito común entre las partes.

Las personas que unen pensamiento y propósito piensan de manera creativa, original y flexible, están en condiciones de asimilar mentalmente reveses y derrotas y cobrar nuevo impulso. Estas personas conocen los sentimientos de decepción, mal humor, enfado o desánimo; Sin embargo, no se quedan atrapadas interminablemente en tales sentimientos y en detalles desagradables. Se alientan a sí mismas, recobran el ímpetu y encuentran nuevos caminos.

Monika Gruhl asevera que “cuando uno es capaz y está dispuesto a pensar al menos en tres posibilidades, se le abre espacio para un sinnúmero de nuevos caminos. Con una sola posibilidad, nos encontramos en un aprieto; con dos, en el dilema de tener que decidirnos por una de ellas y, por ende, en contra de la otra. Sólo cuando existen tres o más alternativas, tenemos la sensación de estar llevando a cabo una auténtica elección.

En las personas que, por regla general, consiguen llevar a cumplimiento sus propósitos se pueden constatar determinados criterios a la hora de formular objetivos: no se hacen dependientes de los demás sino que formulan sus objetivos de tal manera que esté en su propia mano el alcanzarlos. Tienen claro cómo determinar si los objetivos, ya globales, ya parciales, han sido alcanzados. De ese modo, fijan su nivel de pretensiones y se procuran a sí mismas, por medio de pasos intermedios, realistas, vivencias de éxito. Formulan objetivos de aproximación, no de evitación. Tales personas dividen los objetivos abarcadores en pasos razonables y realizables, y se fijan plazos determinados para llevarlos a cabo. No pierden de vista sus metas fundamentales. Pero, por lo que respecta a los caminos que allá conducen, son creativas y flexibles.

Aquellos que no tienen un propósito central en su vida son presa fácil de las preocupaciones tontas, los miedos, los problemas, y la autocompasión, todos ellos indicadores de debilidad, que conducen, con la misma seguridad que las maldades planteadas, al fracaso, la infelicidad y la pérdida, pues la debilidad a este nivel no puede subsistir en un universo que evoluciona y es poderoso.

Sin desafíos, sin retos por los qué luchar, la vida no tiene atractivo ni interés. No hay cosa que más debilite y atormente al ser humano que carecer de metas estimulantes y tenerlo fácil. Es fundamental vivir con una dirección, tener una misión o un ideal por el qué luchar y creer en ese ideal.

Hay que transformar el pensamiento en acción, en meta alcanzada. Lo que pensamos, lo que sabemos o lo que creemos, a fin de cuentas, no tiene grandes consecuencias. La única consecuencia es lo que hacemos. Jesús no sólo pensó en el Reino del Padre sino que pasó a la acción e hizo presente en su persona el Reino. Don Bosco no sólo pensó el proyecto de la Sociedad Salesiana, sino que lo comunicó a un grupo de jóvenes y con ellos entró en acción. De igual modo, el Beato Miguel Rua cuando recibió la Sociedad Salesiana, como primer sucesor de Don Bosco, se puso en acción. El Papa Paulo VI así definió el nuevo Beato: “Hizo del ejemplo del Santo (Don Bosco) una escuela, de su obra personal, una institución extendida, puede decirse, por toda la Tierra; de su vida una historia, de su regla un espíritu, de su santidad un tipo, un modelo; ha hecho de la fuente una corriente, un río”.

Lo que diferencia a los ganadores de los perdedores más que cualquier otra cosa es que los ganadores pasan del pensamiento a la acción. Sencillamente se ponen en marcha y hacen lo que haya que hacer. “Si tu barco no llega, sal nadando en su busca”. La Parábola de los talentos de Mateo 25,14-18 expresa muy bien la idea: “…un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor”. Algunas personas se pasan toda la vida esperando la ocasión ideal para hacer algo. Raramente aparece la ocasión “ideal” para hacer algo. Lo importante es ponerse en marcha, entrar en juego, saltar al campo.

El escritor y psicólogo Norteamericano, J. Canfield en su libro “Los principios del Éxito” dice: Es hora de dejar de esperar: la perfección, la inspiración, tener permiso, que nos den la conformidad, que alguien cambie, que aparezca la persona ideal, que los hijos se vayan de casa, ser ascendido en el trabajo, que cambie el Gobierno, que me cambien de comunidad, que desaparezcan los peligros, que alguien te descubra, tener instrucciones claras, tener autoestima más alta, que el dolor desaparezca. ¡Enfréntate a ello!

jueves, 4 de noviembre de 2010

¿Por qué me tengo que morir? (El duelo en los niños 2a. Parte)

En el número anterior estábamos hablando del proceso de duelo de los niños y adolescentes cuando tienen que enfrentarse a la muerte de un ser querido que es bien delicado y amerita tener las herramientas necesarias para ayudarles de una manera efectiva. Veamos en el caso de que sean ellos los que estén pasando por una enfermedad potencialmente mortal y tengan ellos que pasar por un proceso de duelo personal.

Hace un tiempo atrás una señora me comentaba lo que su hija enferma le dijo: “mami, me dijeron que yo tengo leucemia y que es una enfermedad que no se cura y que me voy a morir”. Los niños y adolescentes que tienen que pasar por el delicado proceso del duelo anticipatorio manifiestan temores muy profundos, sentimientos de desesperanza, baja autoestima por la condición en la que se encuentra y miedo al dolor entre otras manifestaciones.

Para nosotros los adultos resulta una tarea difícil ayudar a aceptar la muerte a un niño o adolescente sobre todo cuando hay una relación familiar cercana. Para esto se requiere reconocer que la muerte es un proceso natural para todas las personas. Los niños pueden tener problemas para visualizar la muerte y pueden desarrollar temores acerca de lo que pasa después de la muerte, lo que se siente cuando uno se muere y lo que podría sucederles después de la muerte. Los padres deben tratar de hablar abiertamente acerca de la muerte con sus hijos en caso de que ellos pregunten o si la situación lo amerita.

El tema de la muerte se debe hablar en forma clara y en un lenguaje que el niño pueda entender a su edad y grado de desarrollo. El concepto de muerte varía con la edad y es algo que se debe tener en cuenta. Don Bosco tenía la costumbre de realizar con sus muchachos el “ejercicio de la buena muerte” que consistía principalmente en hacer la confesión y la comunión ese día como si fuera el último en la vida. Hablando a los salesianos el santo de la juventud decía: “Os aseguro que siguiendo bien este ejercicio de la buena muerte mensual, se puede estar tranquilo de la salvación del alma y tener la certeza de que está en el verdadero camino de salvación. Bienaventurado quien a la hora de la muerte tiene el consuelo de haber hecho buenas obras en la vida. Hay dos posibilidades para el hombre después de su muerte: el infierno, donde se sufren toda clase de males, y el Paraíso, donde se gozan todos los bienes. Los tres enemigos del hombre son: la muerte (que lo sorprende); el tiempo (que huye); y el demonio que lo tienta con sus lazos”.

Don Bosco conocía muy bien cómo hablar a sus jóvenes de la muerte y no ver en ella como un acontecimiento desolador sino una manifestación del amor de Dios que llama a su Reino eterno. En esos momentos difíciles cuando debemos acompañar a un enfermo terminal especialmente cuando sea un niño o adolescente se deben seguir estos pasos:

Ayudarle a comunicar lo que siente sin tabúes ni lenguajes simbólicos. En varias ocasiones bloqueamos la comunicación de los pequeños cuando se trata de temas muy dolorosos “para que no sufra”, “para olvidar la situación” y no sabemos que de esa manera empeoramos las condiciones.

Motivarles a vivir cada día a plenitud. Disfrutar de lo cotidiano en el «hoy» de cada una de las horas del día, en el «aquí» o lugar donde nos encontremos y en el «ahora» o momento presente. La esperanza, el esfuerzo personal y, sobre todo, la fe en el presente, en vivir el momento, se convierten en poderosas armas para luchar contra la depresión y la angustia que suelen aparecer en circunstancias de duelo.

Incentivarles a desarrollar actitudes y obras a favor de los demás. Me llama poderosamente la atención cuando hay niños que son capaces de tomar posturas protagónicas en organizaciones que promueven la lucha contra el cáncer estando ellos enfermos.

Aceptación. Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior vulnerable

Y sepamos que: "Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea." Pablo Coelho.